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Ligar en tiempos de pandemia

Este año el concepto de “ligar” tiene connotaciones diferentes a las clásicas, por varias razones.

La primera y más obvia es que la pandemia aún no ha terminado. Se han relajado bastante las restricciones, pero encaramos las vacaciones de verano con restricciones horarias y, sobre todo, con la conciencia de que debemos seguir relacionándonos de manera responsable y cuidando de nuestras burbujas. Conocer gente es más fácil en 2021 que en 2020, pero sigue siendo más complicado que en la era preCovid.

La segunda cuestión que enrarece el ecosistema del flirteo es la manera en la que nos enfrentamos a este tipo de situaciones. Las consecuencias de meses de confinamiento, el haber reducido de manera drástica nuestras relaciones sociales, o el hecho de vernos privados de las actividades de ocio que nos ayudan a desestresarnos y que nos cargan de energía, nos están afectando indudablemente. Si echamos la vista atrás, muchas personas encontraremos demasiados ratos de soledad no deseada. Los últimos meses no han sido nada fáciles de sobrellevar, ni como sociedad ni como individuos.

Así pues, ahora tendremos, por un lado, personas que mantengan unos niveles de precaución mayores que los que dictan las instituciones, y otras que se tomen la norma de manera más laxa. A esto hay que añadir que habrá quienes estén viendo las posibilidades de ligar en verano de la misma manera en la que un sediento en el desierto vería un vaso de agua: con mucha necesidad. Y ojo, porque necesidad y ligoteo no son dos palabras que casen bien juntas.

Debajo de esa necesidad que podríamos estar experimentando podríamos encontrar cierto “efecto muelle”, resultante de contener durante un tiempo algo que antes se daba con naturalidad. Es el mismo efecto que podemos observar cuando se terminan los exámenes de la Universidad y salimos después de llevar varias semanas estudiando.

Existe, además, una tercera circunstancia: ese “efecto muelle”, es compartido por una parte importante de la población. Así, nos encontramos con muchas personas con un fuerte deseo de salir y ligar para compensar los meses de carencia pero, al mismo tiempo, con una libertad de acción limitada y con percepciones muy diferentes sobre la seguridad.

Desde Idealoga os ofrecemos algunas claves para disfrutar sin perder de vista que aún seguimos en situación de pandemia:

Planificación y respeto

La primera es una herramienta basada en el funcionamiento cerebral. Cuando estamos tranquilos durante el día, podemos pensar y decidir qué vamos a hacer cuando salgamos. Por ejemplo, el número de consumiciones que vamos a pedir, la hora aproximada a la que nos vamos a retirar y, ante la posibilidad de conocer a alguien que nos guste, hasta dónde vamos a llegar, siempre teniendo en cuenta, que seguimos en pandemia.

Se trata de pensar y planificar en momentos de calma para después tomar decisiones más meditadas. De esta forma, también nos comprometemos con nuestras decisiones y actuamos de manera más segura. No es cuestión de hacer una planificación milimétrica, pero sí de pensar, por ejemplo, cómo nos sentiríamos si una persona desconocida intentara ligar con nosotros o nosotras. Cuánto vamos a permitir que se acerque y hasta dónde estamos dispuestos o dispuestas a llegar. Como siempre, pero ahora más que nunca, debemos respetar la distancia que la otra persona quiera mantener, y no insistir en acercarnos más.

Diversificar energías y actividades

La segunda clave es retomar también otras actividades de ocio, esas que nos cargan de energía, de tal forma que podamos alimentar con otras fuentes esa sensación de “necesidad” de la que hablábamos al principio.

En primer lugar, porque después de tantos meses de confinamientos y restricciones, de alguna manera nos hemos acostumbrado a tener poca actividad, y es muy fácil dejarse llevar por la pereza. Sin embargo, es conveniente para la salud mental obligarse a salir de casa y a relacionarse dentro de lo posible.

En segundo lugar, porque conocer gente nueva en entornos calmados puede ser una manera estupenda de darse la oportunidad de conocer a alguien que se convierta en algo más que “gente”. Es el momento de animarse a hacer todo aquello que siempre quisimos hacer pero para lo que nunca encontramos el momento. Pueden ser clases de baile, un curso de escalada, un taller de fotografía o de macramé.

Responsabilidad afectiva, también en internet

Las aplicaciones para ligar han sido una herramienta a la que muchas personas han recurrido -incluso por primera vez- en los últimos meses. No poder socializar como de costumbre ha hecho que busquemos más que nunca este tipo de herramientas para conocer gente.

Este tipo de aplicaciones pueden tener varias ventajas, pero nos parece conveniente señalar, como tercera clave a tener en cuenta, la necesidad de actuar con responsabilidad afectiva. ¿Qué significa esto? No perder de vista que al otro lado de la pantalla hay una persona con sus vivencias y emociones. En este momento concreto, en el que las personas estamos más sensibles de lo normal porque arrastramos las consecuencias de una experiencia dolorosa como ha sido la pandemia, es especialmente importante actuar con honestidad y con empatía.

Uno de los ejemplos más frecuentes de irresponsabilidad afectiva en las apps de contactos es el ghosting: Desaparecer sin dar explicaciones es algo que se hace mucho, a pesar de que genera malestar en quien lo hace y mina la autoestima de la otra persona. Querer terminar con una relación no nos hace culpables, pero tampoco elimina nuestra responsabilidad para con la otra persona, ni siquiera en los casos en los que no la hayamos visto nunca físicamente.

Post publicado por:

Ángela Pulido Flores

Psicóloga especializada en psicología infantil y personas adultas. Atención temprana y disciplina positiva.


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